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El arnés consolador
Elise Sutton (Sobre Elise Sutton)
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El arnés consolador
Uno de los mayores avances en el estilo de vida de la Dominación Femenina ha
sido la invención del arnés consolador. Esta práctica ha hecho más por liberar a
la Mujer que el látigo o cualquier otro instrumento usado en Dominación
Femenina.
La razón no puede ser más sencilla: las implicaciones sociales y psicológicas.
Ahora es la Mujer quien blande el antiguo símbolo de superioridad masculina, es
la Mujer quien está en la posición de dar y el hombre en la de recibir.
El arnés consolador es el sexo de las mentes. ¿Por qué le gusta a las Mujeres
entonces? Un falo de plástico ceñido a la cintura de la Mujer es un objeto
inanimado. Al fin y al cabo, a menos que la Mujer tenga el tipo de arnés que
también permita estimularla a ella al mismo tiempo, no obtiene placer físico
alguno durante el juego con el arnés consolador.
Aún así, muchas Mujeres disfrutan por la estimulación y el placer mental que les
proporciona. Se produce un increible intercambio de poder durante el juego con
el arnés consolador y esta estimulación mental normalmente excede en sus efectos
a la que puede proporcionar el placer físico.
Las Mujeres encuentran está práctica liberadora por el efecto social que
implica. El arnés consolador despoja al hombre de su masculinidad y su
comportamiento machista, y normalmente provoca que el hombre rinda su fuerza
física y su voluntad a la agresora Femenina. La Mujer puede sentir cómo el
hombre deja de tener resistencia y cómo se derrite hasta entrar en la zona de
sumisión. Esto lo convierte para la Mujer en una actividad tan poderosa como
placentera.
Al mismo tiempo, los efectos de esta práctica suelen durar más allá del momento
de su realización. Para el hombre que ha sido sometido con el arnés consolador
es difícil volver a comportarse de forma machista frente a la Mujer Dominante,
pues se vuelve dócil y sumiso también fuera del dormitorio.
El arnés consolador es una práctica de intercambio de poder y no tiene nada que
ver ni con la homosexualidad ni con que las Mujeres quieran ser hombres. Bien al
contrario, esta práctica otorga a las Mujeres el poder al liberar otro aspecto
que hasta ese momento se había mantenido latente.
La penetración de un hombre por parte de otro es un acto exclusivamente sexual,
pues se trata sobre todo de la estimulación sexual del hombre que está en
posición de dar. En cambio, la penetración con arnés consolador de la Mujer es
sexo psicológico pues es la estimulación mental lo que provoca a ambos una
dinámica de intercambio de poder.
El sumiso experimenta una combinación de estimulación sexual, incomodidad y
humillación. El efecto mental se produce como consecuencia de saber que aquello
que él tenía en tan alta estima ya no es un instrumento para conquistar a las
Mujeres sino que ahora las tornas han cambiado y la Mujer no sólo lo ha
despojado del símbolo de su masculinidad sino que además lo usa en contra de él.
El arnés consolador permite a la Mujer decirle al hombre que no está
impresionada con lo que él tenga, que puede comprarse uno, que sea más grande y
funcione siempre, para darse placer y que hasta puede utilizar ese símbolo para
esclavizar al género masculino. El arnés consolador no tiene tanto que ver con
el sexo como, en realidad, con la dominación mental y el intercambio de poder.
Lo que una vez fue el símbolo masculino para conquistar a la Mujer ahora es
usado por ésta para demostrar al hombre la superioridad que ella tiene.
El juego con el arnés consolador puede significar, inicialmente, que algunos
hombres se tengan que enfrentar a dilemas mentales e inseguridades de tipo
sexual al no poder apartar de su psicología lo que implica para ellos el símbolo
de la masculinidad, pudiendo llegar a pensar si el proceso obedece a una
homosexualidad latente.
Mi consejo es que cambien el punto de vista desde el que ven esta práctica de
Dominación Femenina porque el hecho es que no están siendo dominados por un
hombre sino por una Mujer y que se están sometiendo a algo humillante para ellos
no por su placer sino por lo que la práctica en sí representa para la Mujer.
Al someterse al juego del arnés consolador el hombre está rindiendo su voluntad
a la Mujer y le está haciendo saber que acepta y se doblega a la dominación y
supremacía que ella ostenta en la relación. El hombre se debe relajar, someterse
y permitir que esta práctica lo lleve a la zona de sumisión, en la que
encontrará un nivel de satisfacción muy superior a lo estrictamente sexual.
El juego debe empezar siempre por la penetración con los dedos, usando un guante
de látex y mucho lubricante. Si no tiene experiencia anterior, es preciso
empezar por consoladores de poco grosor y, paulatinamente, ir avanzando. Es
preciso recordarle también que relaje sus músculos y lo ayudaremos a sentirse
mejor hablandole con susurros. Repito: usa siempre mucho lubricante.
A la pregunta de cuánto tiempo debe durar la sodomización dejaré que cada Mujer
responda según sus preferencias porque probablemente se cansará antes que el
hombre al ser ella quien está haciendo todo el trabajo. Algunos hombres pueden
llegar al orgasmo de esta forma pues el arnés consolador excita su próstata.
También es lo más probable que desaparezca su erección pero la Mujer no debe
identificar esto como falta de placer pues seguirá sintiendo estimulación y es
producto de las sensaciones contrapuestas de incomodidad y placer que
experimenta al mismo tiempo. Son los efectos mentales los que son más poderosos
que los físicos y es en el aspecto mental donde esta práctica es más humillante
y de sumisión para el hombre.
La postura dependerá fundamentalmente de si la Mujer desea ver la cara del
sumiso mientras es sodomizado. Si desea verla, lo sodomizará con él tumbado
sobre su espalda y con las rodillas semi flexionadas sobre su cabeza. Si no lo
desea, lo sodomizará por detrás y con las piernas abiertas.
Una vez que la Mujer adquiera experiencia y se sienta cómoda, disfrutará de una
tremenda sensación de poder; lo que la llevará a querer incrementar el ritmo y
la fueza que imprime a su mano o a sus caderas, dependiendo de si realiza la
sodomización con un consolador o con un arnés consolador respectivamente.
Algunos arneses consoladores son dobles, de tal forma que la Mujer disfruta a su
vez de la penetración mientras sodomiza al sumiso; de esta forma, también puede
gozar a un nivel físico al mismo tiempo que sigue estimulada a nivel mental. Hay
también arneses con vibrador que pueden estimular el clítoris.
Al igual que con cualquier otra práctica de Dominación Femenina: Procederemos
despacio, pues la experiencia vendrá con la práctica. Después de cada sesión, lo
importante es comunicarnos y saber qué es lo que le ha gustado y lo que no y,
por supuesto, respetaremos siempre el uso de palabras de seguridad durante el
juego con el arnés consolador.
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¿Pueden las Mujeres disfrutar de mejores orgasmos siendo
ellas quienes penetran en vez de ser penetradas?
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¿Se está convirtiendo la penetración del hombre a la
Mujer en algo degradante y con connotaciones sumisas para ellas?
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¿Está la Mujer arrumbando la penetración por parte del
hombre en beneficio de ser satisfecha mediante el sexo oral y sodomizar ella
con un arnés consolador?
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¿Pueden las Mujeres disfrutar de su sexualidad sin la
penetración por parte del hombre?
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¿Prefieren la mayoría de las Mujeres un consolador en
vez de una polla real?
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¿Qué repercusiones futuras tiene para el sexo
convencional el uso del arnés consolador?
Obviamente no puedo hablar por todas y cada una de las
Mujeres cuando se refiere al sexo. Los deseos y preferencias sexuales varian de
una persona a otra. Algunas Mujeres disfrutan con la penetración por parte del
hombre, mientras que otras pueden disfrutar de su sexualidad sin esta práctica.
Lo que sí está cambiando es que las Mujeres están empezando a
ver el sexo como algo para su placer y no como una obligación marital. Las
Mujeres están disfrutando de la libertad sexual que es consecuencia de su
liberación.
Cuando se inició la liberación sexual de la Mujer, éstas
empezaron a decirle a los hombres la verdad sobre la sexualidad Femenina. A
saber, que una Mujer rara vez alcanza el orgasmo a través de la penetración
convencional por parte del hombre. El acto sexual de la penetración tiene que
ver más con el placer del hombre que con el de la Mujer. Por supuesto que muchas
Mujeres disfrutan con la sensación de una polla de verdad penetrándolas, pero la
sensación no se puede comparar con la de la excitación de su clítoris.
La verdad sobre el orgasmo Femenino fue un golpe demoledor
para el ego masculino. Los hombres pensaban que las Mujeres alcanzaban el mismo
tipo de placer que ellos durante la penetración. ¡Falso! Otro concepto erróneo
que se creía es que los hombres disfrutaban mejores orgasmos que las Mujeres.
¡Falso! Lo cierto es que el sexo es más placentero para las Mujeres porque son
capaces de alcanzar múltiples orgasmos con diferentes grados de intensidad.
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Para el hombre, el orgasmo es como una erupción volcánica.
Un proceso que va subiendo de presión hasta que explota y después se produce
un bajón emocional y sexual.
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Para la Mujer, el orgasmo se asemeja al batir de las olas
del mar. Lleva más tiempo que lleguen a la orilla y rompan, pero cuando lo
hacen son oleadas de placer, una tras otra, sin que se sepa cuándo van a
terminar. Con posterioridad, la Mujer se siente eufórica y no se produce
ningún bajón.
Toda esta información sexual fue un golpe para el ego
masculino y, cuando las Mujeres explicaron a los hombres que eran ellas quienes
disfrutaban de mejores orgasmos, el segundo golpe fue ya demoledor. El hecho
cierto es que más Mujeres disfrutan recibiendo sexo oral que con la penetración
porque lo que en realidad ellas necesitan es la estimulación del clítoris.
Se han escrito todo tipo de libros sobre posturas que una
pareja puede adoptar para que el hombre excite el infame Punto G de la
Mujer durante la penetración. En realidad, muchas de estas posturas están
pensadas para que la Mujer sienta excitación en el clítoris mientras que al
mismo tiempo es penetrada. En mi opinión, me parece que es mucho trabajo
simultaneo como para que el hombre lo pueda llevar a cabo durante la
penetración.
Mi consejo: Olvidar la penetración por parte del hombre y que
él penetre a la Mujer con un consolador mientras excita oralmente su clítoris al
mismo tiempo. De esta forma es como normalmente las Mujeres obtienen orgasmos
que las vuelven locas. Conforme las Mujeres se van concentrando más en sus
necesidades sexuales, y menos en la penetración tradicional, descubren que
prefieren ser satisfechas oralmente y que son capaces de disfrutar de múltiples
orgasmos en oleadas continuas de placer. Por tanto, para la mayoría de las
Mujeres la penetración por parte del hombre no es tan sumamente imprescindible.
Ya he comentado por qué las Mujeres lo prefieren desde el
punto de vista psicológico. Si combinamos la estimulación mental que a la Mujer
Dominante produce el juego del arnés consolador con la excitación física en el
clítoris, es fácil comprender por qué las Mujeres prefieren ser las que penetran
a ser penetradas.
Por no mencionar los efectos positivos que el juego con el
arnés consolador tiene en el hombre, incluso más allá de la duración del juego.
El efecto psicológico que tiene sobre el hombre el arnés consolador es todo un
contraste si lo comparamos con el bajón que experimenta tras la penetración
tradicional.
Resumiendo, creo que con seguridad podemos decir que la
sexualidad entre los géneros está cambiando y que continuará haciendolo en
directa correlación con el proceso de liberación de las Mujeres. El proceso no
tiene tanto que ver con la actividad sexual en sí misma como con que las Mujeres
vean el sexo como algo para su placer. Una vez que las Mujeres empiecen a
hacerlo, será inevitable que la penetración tradicional pase a ser un raro
acontecimiento sólo justificado por la anatomía femenina.
Cuando eso lo aplicamos al estilo de vida de la Dominación
Femenina, veremos que las Mujeres estarán dispuestas a renunciar a la
penetración tradicional para beneficiarse del intercambio de poder que les
concede sobre los hombres. Las Mujeres que practican este estilo de vida han
descubierto que son muchos los beneficios que obtienen manteniendo al hombre en
privación, y los efectos positivos que tiene en la relación fuera del
dormitorio, como para arriesgarse a perderlos por unos breves momentos de
penetración tradicional.
También tenemos el caso de las Mujeres que prefieren una
polla real pero sin querer renunciar por eso al proceso de privación y que,
consecuentemente, optan por incluir la infidelidad consentida en su estilo de
vida de Dominación Femenina.
Una vez más, todas somos diferentes y tenemos muy variadas
necesidades y deseos. El estilo de vida y la sexualidad los practica cada pareja
de acuerdo a lo que deciden que es mejor para ellos.
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